Ceguera Total o Completa: La ceguera es una discapacidad física que consiste en la pérdida total o parcial del sentido de la . La Organización Mundial de la Salud, define la ceguera como una capacidad visual menor de 20/400, considerando el mejor ojo y con la mejor corrección. Esto significa que una persona padece de ceguera cuando incluso utilizando lentes no puede visualizar  a 20 metros lo que un ojo normal logra ver a 400 metros de distancia.
Ceguera Legal:
Toda pérdida de visión que “no sea ceguera total” se considera un impedimento visual, “no una incapacidad”. En USA existe un consenso en el área oftalmológica para utilizar el término “Ceguera Legal” para designar a una persona como legalmente ciega cuando utilizando lentes, puede ver menos a 6 metros de distancia que lo que ve una persona con visión normal a la misma distancia.

Causas de Ceguera:
En Chile, las causas de ceguera infantil han ido rápidamente cambiando en relación a la mejoría del nivel soco económico de la población y de la mejor implementación en los Servicios de Salud. Sin embargo entre las causas más recurrentes de ceguera en la población infantil  se encuentran las de origen congénito como las ambliopías (ceguera cortical), las retinopatías del prematuro,  y  glaucoma. Por otra parte, el aumento en la duración de la vida también ha significado aumento en enfermedades asociadas con la edad, incluyendo las enfermedades visuales. La diabetes es el ejemplo más común. La medicina ha tenido tanto éxito al extender las expectativas de vida de los diabéticos que muchos ahora viven lo suficiente como para llegar a padecer daños en la retina asociados a los últimos niveles de la diabetes.
Otras enfermedades visuales que suele padecer la gente mayor son: la degeneración macular, las cataratas y el glaucoma (aunque estas últimas son en gran parte corregibles con detección temprana y el tratamiento adecuado. 

 

Baja Visión o Visión Funcional:
Se considera a la Baja Visión como una visión insuficiente, aún con los mejores lentes correctivos para realizar una tarea deseada. Sin embargo, una persona que posee una visión suficiente para ver la luz, puede ser capaz de orientarse por ella y emplear su remanente visual con propósitos funcionales, “No es la pobre visión lo que determina el pobre aprendizaje, sino lo que el cerebro hace con la información visual que recibe” (Faye).  En este contexto podemos  considerar a los niños con severas limitaciones visuales para los cuales es fundamental contar con el apoyo de Servicios de Rehabilitación Visual con personal multidisciplinario calificado para atender a sus necesidades y orientarlos hacia un mejor desempeño, ya que gran porcentaje de ellos (sin déficit neurológico), pueden leer con lentes especiales o con magnificación, lo que significa que estos menores pueden asistir a un colegio normal.

Rehabilitación visual:
Es un conjunto de procedimientos encaminados a obtener el máximo provecho posible del remanente visual que posee una persona con baja visión. Un Programa de Rehabilitación Visual debe ser individual en función de las necesidades concretas del demandante, el resto visual que posea y sus competencias personales.  La premisa de un programa de rehabilitación visual debe estar sustentada en el derecho de la persona con visión disminuida, sea niño o adulto, aún si se ha diagnosticado como legalmente ciega, es de no ser considerado o tratado como tal.

Estimulación Temprana:
El 1° y 2° año de vida son cruciales para el uso de la visión como medio de contacto con el mundo más allá del propio cuerpo. En las primeras etapas del niño con déficit visual, los Programas deben ser de Estimulación Visual. Este programa debe estar orientado a tratar de conseguir que los niveles de percepción visual sean los más adecuados, de tal manera que se pueda hacer uso del proceso perceptivo de la forma más automática y útil posible. Las sugerencias de estimulación deben también ser cumplidas en el hogar.
En el bebé sin déficit este proceso se pone en marcha de forma automática a los pocos días del nacimiento; todo lo que le rodea le estimula visualmente: colores, formas, luces, etc… experimenta un bombardeo constante de estímulos visuales. En el niño con déficit visual hay que provocar estos estímulos, ya que con su canal de percepción deteriorado, éstos no le llegan o le llegan de forma débil y distorsionada, poco motivantes y pierde su interés por explorar, dando como resultado una detención en el desarrollo de las funciones visuales.  

 

Rebeca González Gómez
Profesora Diferencial
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